«Mejor DNS para acelerar Internet» es una de las búsquedas que más lectores trae a esta web, y merece una respuesta sin humo. El DNS acelera una cosa muy concreta, no acelera todo lo demás, y en dos minutos puedes saber si a ti te va a cambiar algo.
Lo que el DNS no toca
Cuando descargas un archivo, ves un vídeo o juegas en línea, los datos van directamente entre tu dispositivo y el servidor. El DNS no está en medio de ese camino: intervino una vez, al principio, para traducir el nombre a una dirección, y después se retiró. Por eso cambiar de resolver no cambia:
- La velocidad de descarga o de subida. Un test de velocidad dará lo mismo antes y después.
- La calidad del streaming: la resolución a la que ves Netflix o YouTube la decide tu ancho de banda.
- El ping en los juegos o el retardo en las videollamadas, que dependen de la distancia al servidor y de tu red.
- Lo que tarda una descarga grande una vez empezada.
Si alguien te promete que un DNS «duplica tu velocidad», está vendiendo algo.
Lo que sí cambia
Antes de conectar con cualquier servidor, tu dispositivo tiene que preguntar al DNS por su nombre. Esa consulta tarda entre 5 y 100 milisegundos según el resolver y tu red, y una web moderna no hace una: hace decenas, porque carga fuentes, scripts, imágenes y medidores de otros tantos dominios. Muchas de esas consultas se encadenan antes de que la página se dibuje.
Ahí está la diferencia que se nota. Con un resolver que responde en 10 ms, una página con treinta dominios pierde un tercio de segundo en DNS; con uno que responde en 80, casi dos segundos y medio. No descarga más rápido, pero empieza bastante antes, y esa es la sensación de rapidez al navegar.
Hay un segundo caso más grosero: resolvers de operador que pierden consultas. Cada consulta perdida es un segundo o dos de espera hasta que el sistema reintenta. En nuestra medición desde Madrid, DNS.WATCH perdía el 77 % de las consultas y Comodo el 42 %; un DNS así hace que Internet parezca roto aunque la conexión sea perfecta.
Cómo saber si te afecta
No uses un test de velocidad de descarga: no mide esto. Usa el test de velocidad DNS, que hace cinco rondas de consultas a siete resolvers desde tu navegador y los ordena por latencia real.
- Si los mejores responden por debajo de 20 o 30 ms y tu conexión va bien, el DNS no es tu cuello de botella. Cambiarlo te dará cifrado o filtrado, no velocidad.
- Si el más rápido responde en 10 ms y tú estás usando uno que tarda 80 o más (el del operador, normalmente, aunque el test no lo incluye), ahí hay una mejora real en cada página.
- Si alguno pierde consultas, evítalo aunque sea rápido cuando responde.
Desde Madrid, con la respuesta en caché, Cloudflare, Quad9, CleanBrowsing y DNS4EU respondieron en 5 o 6 ms y Google en 7; en frío, forzando la resolución completa, entre 22 y 35. Desde tu operador el orden puede ser otro, y el artículo sobre el DNS más rápido por región explica por qué.
Lo que sí acelera Internet de verdad
Ya que estás mirando, estas son las cosas que mueven la aguja de la velocidad, por orden de efecto:
- Cable en vez de Wi-Fi para lo que esté quieto: ordenador, tele, consola.
- Wi-Fi en 5 GHz y el router lejos de paredes y microondas.
- Menos dispositivos compitiendo: la tele haciendo streaming en 4K se come el ancho de banda de todos.
- Un navegador con bloqueador de anuncios: menos dominios que consultar y menos scripts que ejecutar. Un DNS con filtro hace parte de eso para todos los dispositivos.
- Y el DNS, para el caso concreto de arriba.
En resumen
Cambiar el DNS es gratis, se hace en dos minutos y no tiene efectos secundarios si eliges un resolver sin filtro. Si el tuyo es lento o pierde consultas, la mejora se nota en cada página. Si ya es rápido, te dará otras cosas (cifrado, privacidad, filtrado) pero no velocidad. Mide antes de esperar milagros: el test te lo dice, y las guías explican cómo cambiarlo en cada sistema.